Ciencia y Peso
La Ciencia de la Nutrición y la Salúd

La piel grasa es una miseria para quienes la padecen, ya que luce brillante, grasosa al tacto y llena de puntos negros, antiestética. La situación se complica en verano cuando estás expuesto al sol, con protecciones incorrectas que pueden empeorar todo. La piel grasa o seborreica es una piel gruesa, grasa sobre la que se encuentran folículos dilatados y evidentes, una superficie brillante con puntos negros abiertos o cerrados y pápulas blancas amarillentas.

Este tipo de piel es muy común entre los adolescentes pero a menudo en la edad adulta puede ser una condición que favorezca el desarrollo de enfermedades como el acné la dermatitis seborreica . Para intentar encontrar un remedio, basta con seguir los consejos adecuados, utilizar productos adecuados para tu piel y, en caso necesario, intervenir también con tratamientos farmacológicos.

Tipos de piel grasa

Podemos distinguir cinco grupos de pieles grasas:

  • graso: donde la piel aparece brillante, con poros dilatados y sebo graso;
  • seborreica: donde la piel aparece con el típico aspecto de “piel de naranja”, en la que la actividad de las glándulas sebáceas es abundante y el sebo dilata los poros de la piel;
  • asfixiado: en el que el sebo es espeso y permanece dentro de los folículos. Esta obstrucción atrapa no solo el sebo sino también las bacterias y los desechos celulares que conducen a la formación de puntos negros o puntos blancos. El sebo engrasa la piel, pero seca y áspera al tacto;
  • acnéico: que se caracteriza por la formación de pústulas provocadas por bacterias que provocan reacciones inflamatorias que también pueden generar lesiones;
  • Mixta : que tiene zonas grasas y acnéicas, y otras secas. En este tipo de pieles existen rasgos de piel seca y piel seborreica.

Sintomatología

Cuando hablamos de piel grasa solemos referirnos a la del rostro donde los síntomas son bastante evidentes. La piel grasa del rostro es la que más cuidados necesita porque está particularmente expuesta no solo a los agentes atmosféricos que pueden empeorar la situación sino también porque el rostro es lo primero que se manifiesta. Los síntomas se identifican en aquellos que son adolescentes en los que se produce sebo de forma excesiva y en los que se presenta la piel:

  • aceitoso;
  • maloliente
  • enrojecido
  • con poros abiertos;
  • deshidratado;
  • con una tez apagada o apagada;
  • con granos y erupciones.

Junto a estos síntomas tan evidentes, también se pueden asociar situaciones complejas que requieren análisis específicos como:

  • desordenes digestivos;
  • estrés emocional;
  • dietas ricas en alimentos grasos.

Causas principales

En la base de la piel grasa existe una función excesiva de las glándulas productoras de sebo, pero también factores genéticos y hormonales. También existen factores externos que pueden agravar la situación como:

  • Toma de medicamentos: implementando los tratamientos farmacológicos adecuados y contactando con un experto, es posible mantener bajo control el exceso de sebo, especialmente en presencia de predisposición genética o factores hormonales. Aquellos que usan habitualmente esteroides, anabólicos y medicamentos a base de cortisona pueden tener piel grasa y propensa al acné, así como mujeres con ovarios poliquísticos.
  • uso de detergentes y productos cosméticos inadecuados: puede generar este tipo de problemas al transformar pieles sensibles en pieles grasas, por productos demasiado agresivos
  • Consumo de una dieta desequilibrada: puede afectar a las pieles grasas, así como a las personas con sobrepeso u obesidad.

Pautas de alimentación

Hay alimentos que pueden favorecer la inflamación de la piel y por tanto aumentar la producción de sebo. Se recomienda en estas circunstancias evitar o reducir el consumo de: 

  • Leche y productos lácteos: que ayudan a estimular la producción de insulina, una hormona que estimula la producción de nuevas células y bloquea las que deben eliminarse. Hacerlo provoca una inflamación que provoca la formación de acné;
  • sal: no exagere el consumo de sal que puede promover la retención de agua y la deshidratación. Cuando la piel está deshidratada contrarresta la pérdida de agua produciendo más grasa;
  • alcohol: no exagere el consumo de bebidas alcohólicas ya que favorecen la deshidratación;
  • alimentos azucarados: no solo aumentan los niveles de glucosa en sangre, sino que también pueden causar inflamación, aumento de la producción de la hormona que aumenta la producción de sebo haciendo la piel más grasa;
  • Carnes grasas y procesadas: contienen una cantidad muy elevada de grasas saturadas, que pueden favorecer la inflamación y la grasa típica de las pieles grasas.

Al mismo tiempo, la naturaleza proporciona diversos alimentos que pueden ayudar a hidratar la piel. Los más indicados cuando se sufre de piel grasa son las sopas y ensaladas mixtas. A estos alimentos puedes agregar:

  • pepinos: que contienen mucha agua, útiles para hidratar la piel, eliminar toxinas y facilitar la secreción de hormonas;
  • cereales integrales: como el trigo sarraceno integral que contiene la rutina antioxidante, que ayuda a contrarrestar el daño cutáneo causado por la inflamación. El germen de trigo contiene biotina, un aliado de la vitamina B para la salud de la piel;
  • nueces: ricas en ácidos grasos omega-3, esenciales para mantener una piel sana. Tienen propiedades antiinflamatorias y ayudan a mejorar el aspecto de la piel;
  • plátanos: contienen vitamina E , fosfatos y potasio, esenciales para la piel;
  • pomelo: que posee vitamina C, y ayuda a eliminar toxinas gracias a su alto contenido en agua;
  • naranjas: que contienen vitamina C, componentes astringentes capaces de neutralizar el exceso de sebo;
  • aguacate: fuente de vitaminas que ayudan a la piel a mantener una apariencia juvenil;
  • espinaca: rica en fibra que ayuda a regular la producción de sebo, hidrata y contiene vitaminas A, C y magnesio;
  • lentejas y legumbres: que ayudan a mejorar el control de la producción de sebo;
  • agua de coco: excelente para la hidratación de la piel, fuente de vitamina C, vitamina B, calcio y contiene minerales como magnesio, potasiomanganeso;
  • limón: que ayuda a mantener la piel limpia, gracias a su poder astringente, tanto si se ingiere, diluido en agua, además de otros platos, como también aplicado directamente en el rostro;
  • pescado: contiene omega-3 y por eso ayuda a calmar inflamaciones, a mejorar la piel grasa;
  • chocolate negro: un aliado útil para ayudar a combatir la inflamación y la producción de sebo, gracias a los antioxidantes;
  • brócoli: que contiene mucha vitamina C, que puede controlar la producción de sebo y ayudar a reducir el riesgo de erupciones cutáneas;
  • frutas y verduras crudas: que ayudan a combatir los problemas digestivos, una de las posibles causas de la piel grasa y el acné.

Tratamientos farmacológicos

Cuando la piel grasa se convierte en un problema patológico es necesario intervenir con tratamientos farmacológicos específicos para intentar disminuir la producción excesiva de sebo, yendo a contrarrestar la enfermedad que está en la base del trastorno. Las mujeres con ovarios poliquísticos, por ejemplo, se quejan de piel muy grasa y acné , y para ellas se suele sugerir un tratamiento hormonal para intentar paliar la interferencia. Los medicamentos más adecuados son:

  • anticonceptivos orales;
  • derivados de progesterona;
  • antidiabéticos orales;
  • cosméticos indicados bajo estricta supervisión médica;
  • productos formulados con ácido azelaico o peróxido de benzoilo;
  • productos formulados con alfa / beta-hidroxiácidos.

Remedios naturales para pieles grasas

Los remedios naturales para pieles grasas no eliminan radicalmente el trastorno, pero pueden ayudar a mejorar la apariencia de la piel. Es mejor elegir tónicos astringentes, elaborados con aceites esenciales. Los más recomendados se basan en:

  • Agua de rosas: con posibles propiedades astringentes;
  • Hamamelis: con posibles propiedades astringentes;
  • Manzanilla: con posibles propiedades antimicrobianas, cicatrizantes y depurativas de la piel;
  • Ciprés: con supuestas propiedades astringentes, antiinflamatorias y balsámicas;
  • Eucalipto y menta: con posibles propiedades refrescantes;
  • Lavanda: con posibles propiedades antiinflamatorias y balsámicas;
  • Azufre: a menudo se recomienda como apoyo a las terapias con medicamentos;
  • Aloe vera: con posibles propiedades antiinflamatorias y calmantes;
  • arcilla: con la que se pueden preparar mascarillas faciales con la adición de miel o yogur blanco entero, y agua termal. Una vez preparada, la mascarilla se debe conservar unos minutos sin dejar que se seque demasiado y se retira con una esponja y agua tibia, tan pronto como comience a tirar de la piel. La arcilla seca purifica por lo que no es necesario agregar sustancias que puedan resecar demasiado la piel;
  • Almidón de maíz: mezclado con agua se puede aplicar sobre el rostro con suavidad y una vez se deja secar para purificar la piel, antes de retirarlo con agua tibia;
  • Sal marina: para rociar sobre el rostro con agua una vez al día;
  • Manzana: con la que preparar una mascarilla añadiendo granos de avena cocida y jugo de limón. El compuesto debe aplicarse en el rostro y dejar actuar durante un cuarto de hora antes de retirarlo con agua fría;
  • Jugo de limón: mezclar en partes iguales con agua y aplicar en el rostro con un hisopo de algodón, antes de retirarlo con agua caliente y luego fría;
  • Vinagre de vino blanco: para depurar la piel bastan unas gotas en un algodón para utilizar como tónico y astringente antes de acostarse.

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