Ciencia y Peso
La Ciencia de la Nutrición y la Salúd

Hablamos de incontinencia fecal cuando ayudas a la emisión involuntaria de gases y heces. En el las personas que lo padecen manifiestan la incapacidad de controlarlo esfínter anal y tener una pérdida de elasticidad de los músculos del recto debido a daño neurológico o cirugía.

Esta patología también es conocida por la terminología inglesa de “Ensuciamiento”, que determina el pérdida de heces sólidas, líquido o gas es la incapacidad de retrasar la evacuación tanto tiempo como sea necesario. Suele ser una enfermedad que afecta a los ancianos pero también a los adultos puede ser transitorio cuando se trata de Diarrea. Veamos cuáles son las principales causas, los síntomas, cómo se diagnostica esta patología, qué tipo de dieta se recomienda y qué remedios se pueden adoptar.

Sintomatología

Cuando una persona que sufre de incontinencia fecal no nota las heces blandas de las que se habla incontinencia pasiva De lo contrario, cuando no puedas retenerlos, dices activo. Existen varios sistemas para evaluar el grado de incontinencia pero generalmente se clasifica:

  • completar: se refiere a la pérdida de heces sólidas o líquidas y gases;
  • moderar: afectando la pérdida de heces líquidas y gaseosas;
  • solo fuga de gas;
  • soling: o pequeñas fugas en la ropa interior.

Esta patologia puede afectarte de forma negativa ahí calidad de vida, actividades laborales, relaciones sociales pero también tu autoestima. Las heces fecales pueden irritar la piel a largo plazo, incluso provocando la aparición de dermatitis de varios tipos.

Causas principales

A menudo, cuando se trata de incontinencia fecal no se presta atención a emisiones de gases no intencionales, representando uno de los síntomas típicos de esta patología. Además de la emisión involuntaria de gas, se distingue por una fuga más o menos modesta de heces, cuya consistencia cambia en función de la causa que la desencadenó. A lo largo de su vida, los adultos han tenido que lidiar con episodios de incontinencia fecal, a menudo asistidos por disentería.

En estas circunstancias no se mencionan síntomas peligrosos, mucho menos patologías graves en la base. Un par de episodios en su vida no deberían ser motivo de preocupación, aunque siempre es útil hablar con su médico al respecto. La situación cambia, sin embargo, si los episodios aumentan en unos días, volviéndose también frecuentes. Incontinencia fecal se remonta a varios causas, los principales son:

  • capacidad de depósito reducida del recto;
  • debilitamiento de la musculatura del esfínter;
  • debilitamiento de los músculos del suelo pélvico;
  • transformación de la sensibilidad del recto;
  • transformación de la cantidad y calidad de las heces;
  • el embarazo;
  • estreñimiento crónico o diarrea;
  • diabetes mellitus;
  • enfermedades neurológicas;
  • intervenciones quirúrgicas;
  • tumores
  • tabaquismo y alcoholismo;
  • obesidad o mala actividad física.

Diagnóstico

El diagnóstico utiliza un examen específico que evalúa el ano a través del rectoscopia. Mediante este examen el médico dispondrá de un conjunto de elementos que le permitirán identificar la causa de los síntomas e intervenir con el tratamiento más adecuado. En caso de que sospeche una lesión, le dirá al paciente que someterse a un ultrasonido lo que le permite confirmar cualquier daño del esfínter. Ahí “Decografía” en cambio, proporciona información adicional en caso de estreñimiento. En caso de diarrea o problemas rectales también se puede recomendar uno. colonoscopia.

Tratos

En función del diagnóstico realizado, la gravedad de los síntomas, las repercusiones en la calidad de vida, la edad y el estado general del paciente, el médico establece el tratamiento más adecuado, que puede incluir:

  • dieta, gestión de evacuaciones es terapia farmacológica: son los tres primeros tratamientos sugeridos por un médico tan pronto como se diagnostica la incontinencia fecal;
  • ejercicios es “Biofeedback”: o la rehabilitación del suelo pélvico, para ayudar a las contracciones de los músculos;
  • cirugía: en caso de fracaso de las terapias farmacológicas o corrección mediante ejercicios, se debe realizar una cirugía. Los pacientes que padecen cambios en el esfínter externo pueden recurrir a cirugía correctiva. En el caso de situaciones leves, también se pueden sugerir intervenciones que impliquen la introducción de productos que ayuden a reducir los episodios de incontinencia pasiva;
  • neuromodulación: Recomendado para quienes no tienen déficit de esfínteres estructurales. Es una intervención mínimamente invasiva;
  • reemplazo del esfínter: Quienes tengan una situación grave pueden recurrir al reemplazo o implantación de un esfínter artificial y a veces incluso al ostomía.

Pautas de alimentación

Cuando padece esta afección es importante cambia tu dieta, a favor de una dieta adecuada a su cuadro clínico. La incontinencia fecal no desaparecerá una vez que cambie su dieta, pero quienes la padecen aún pueden tener algunos beneficios. Una nutrición adecuada puede ser un buen aliado para ayudar a mejorar tanto la consistencia de las heces como los intestinos. Para ello, es bueno ponerse en contacto con expertos como nutricionistas y dietistas, quienes podrán asesorarle sobre qué comer y qué alimentos evitar. Personas que padecen:

  • incontinencia de heces líquidas: también son los que tienen mayor dificultad para contenerlos. El consumo de alimentos que puedan inducir la formación de heces más firmes puede ser el primer paso a dar;
  • incontinencia de heces sólidas: pueden beber mucha agua a lo largo del día para facilitar y hacer menos doloroso el tránsito de las heces.

los fibra dietética pueden ser una ayuda valiosa en ambos casos. Al aumentar la cantidad de fibra consumida diariamente, las heces serán más compactas y más fáciles de evacuar, y la persona tendrá menos dificultades para contenerlas. Si no es posible introducir la cantidad adecuada de fibra a través de la dieta, se pueden utilizar diferentes Suplementos alimenticios para tomar como complemento a su dieta y siempre después de consultar con su médico. Generalmente debería ser evitado:

  • todos aquellos alimentos que provocan un aumento del tránsito intestinal como ciruelas, higos, frutas y verduras con hojas grandes;
  • alimentos que pueden crear intolerancias como la leche, el queso y los productos lácteos;
  • bebidas alcohólicas;
  • bebidas y alimentos que contienen cafeína;
  • comidas picantes y especias;
  • edulcorantes artificiales terminados en “-Olo” contenidas, por ejemplo, en caramelos o chicles;
  • helados;
  • alimentos o bebidas que contienen fructosa;
  • frutas como manzanas, peras, melocotones.

Remedios

La farmacoterapia tradicional también se puede asociar a remedios que de alguna forma pueden ayudar a paliar los síntomas presentes en los casos en los que no es necesario tener que recurrir a la cirugía.

Sin embargo, nuestro consejo es hablar siempre con un experto ante la presencia de algún síntoma, con el fin de tener un diagnóstico correcto con el fin de comprender las causas subyacentes y luego recurrir a los tratamientos más adecuados. Como dijimos la nutrición es uno de los primeros remedios naturales a recurrir en presencia de esta patología, seguido entonces de otros remedios como:

  • ejercicios para mejorar la contracción voluntaria de suelo pélvico;
  • ejercicios para intentar simular los movimientos realizados por el esfínter;
  • uso de hisopos rectales para evitar incluso pequeñas pérdidas;
  • electroterapia: o la estimulación de los músculos del esfínter mediante el uso de electrodos;
  • cuida de los tuyos Cuidado personal y sufrir controles periódicos y regulares.

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