Ciencia y Peso
La Ciencia de la Nutrición y la Salúd

La disfagia es una patología que se caracteriza por una dificultad para tragar alimentos tanto en forma sólida como líquida. A veces también puede sentir la sensación de que la comida ingerida permanece a medio camino entre la boca y el estómago. Profundicemos en el tema al ver en detalle qué es y cuales son las características de esta enfermedad y como tratarla si se llegara a presentar la situación.

¿Qué es la disfagia?

Es una patología que afecta el sistema digestivo que se manifiesta con dificultad para tragar cualquier alimento tanto en forma líquida como sólida. A menudo, este síntoma doloroso también se asocia con la sensación de que los alimentos están luchando por llegar al estómago.

La deglución puede ser dolorosa, y en este caso hablamos de “odinofagia”. Entre los principales signos que se manifiestan con esta patología, encontramos:

  • Tos, riesgo de asfixia durante las comidas o al beber;
  • Regurgitación de comida, a través de la nariz;
  • Sentir que la comida se ha quedado atascada en la garganta o el pecho;
  • Pérdida de saliva
  • Pérdida de peso e infecciones.

Algunas personas pueden ser incapaces de tragar o tener dificultades para que la alimentación se vuelva muy problemática. A menudo, esta patología también dificulta tomar las calorías y los líquidos necesarios para mantener nuestro cuerpo sano, lo que se convierte en la causa de problemas graves.

¿Cómo se hace la deglución?

La deglución es un mecanismo complejo que se distingue en tres fases:

  • La primera fase oral: es aquella en la que la lengua recoge alimentos o líquidos y los prepara para tragar. Aquí se produce la masticación de los alimentos, que a partir de sólidos se transforman en una consistencia que se puede tragar y mezclar con saliva. La saliva suaviza y humedece los alimentos para permitir la digestión;
  • La segunda fase “faríngea”: comienza cuando la lengua empuja alimentos o líquidos hacia la parte posterior de la boca. Esto activa el proceso de deglución que empuja los alimentos a través de la garganta. En esta fase, la laringe se cierra, deteniendo la respiración para evitar que los alimentos entren en los pulmones;
  • La tercera fase “esofágica”: comienza con la introducción de alimentos en el esófago para llegar al estómago. El cambio tiene lugar en unos 3 segundos, dependiendo de la consistencia de los alimentos.

Causas principales de disfagia

La disfagia es una enfermedad que puede ser determinada por varios factores y puede ocurrir como resultado de:

  • Un problema con la lengua o los músculos de las mejillas que hacen imposible mover los alimentos dentro de la boca;
  • Un derrame cerebral o trastornos del sistema nervioso que pueden dificultar el inicio de la deglución y, por lo tanto, el movimiento de los alimentos en la garganta;
  • Tratamientos quirúrgicos para extirpar un tumor que dificulta el movimiento de alimentos en el estómago;
  • Enfermedad de Parkinson, parálisis cerebral y Alzheimer;
  • Traumatismo de cabeza, cuello, pecho;
  • Infecciones o inflamaciones que causan un estrechamiento del esófago;
  • Labio leporino que evita especialmente que los bebés amamanten y usen biberones;
  • Demencia, pérdida de memoria , problemas cognitivos.

Sintomatología y complicaciones

Entre los síntomas que se manifiestan con disfagia tenemos:

  • Tos y peligro de asfixia;
  • Regurgitación y sensación de nudo en la garganta;
  • Dificultad en el lenguaje;
  • Ansiedad depresión que pueden aumentar el dolor en el pecho.

La disfagia puede convertirse en un problema grave si no se toman medidas a tiempo, ya que puede evitar que la persona tome la cantidad necesaria de alimentos para mantenerse saludable y con un peso corporal normal.

Los trozos de comida que son demasiado grandes para tragar pueden entrar en la garganta y bloquear el paso del aire. En una persona que padece esta patología, toser o raspar la garganta para ayudar a eliminar los alimentos puede provocar maniobras insuficientes que pueden promover el crecimiento de bacterias que causan infecciones pulmonares.

Los trastornos de la deglución pueden estar asociados con el desarrollo de un “bolsillo” fuera del esófago donde los alimentos que no se ingieren quedan atrapados Esto puede subir en la garganta cuando la persona que sufre este trastorno se acuesta o duerme.

Disfagia en los ancianos

La disfagia, como dijimos, es un trastorno que afecta el mecanismo de deglución, que ralentiza o impide la función normal necesaria para realizar la digestión. Esta patología puede ocurrir en los ancianos, después de otras enfermedades neurológicas como derrame cerebral, Alzheimer, enfermedad de Parkinson, pero también enfermedades que pueden afectar a los jóvenes, como la esclerosis múltiple.

A veces, sin embargo, este trastorno ocurre en relación con:

  • Un desgaste de los músculos de la mandíbula;
  • Pérdida de dientes
  • Administración de ciertas drogas;
  • Una ingestión de líquidos o alimentos que va directamente a los pulmones asociada con fiebre alta y, en el peor de los casos, puede causar la muerte.

En los ancianos, los síntomas son mucho más evidentes que en los jóvenes, y aparecen como:

  • Mayor riesgo en la administración de comidas;
  • Sensación de asfixia;
  • Tos persistente;
  • Apariencia de tez roja o cianótica;
  • Deshidratación y desnutrición;
  • Residuos de comida en la boca con posible fuga de la nariz;
  • Despertar de noche por demasiada tos;
  • Pérdida de peso.

Cuando se presentan estos síntomas, es aconsejable llamar al médico para hacer una evaluación inicial e identificar la terapia más adecuada para el cuadro clínico.

Pautas de nutrición

Al ayudar a una persona con disfagia, es importante seguir algunas pautas que proporcionan:

  • Alimente sosteniendo al sujeto con un cómodo soporte para el brazo, manteniendo los pies planos sobre el suelo. Si esto no es posible, el tronco también debe levantarse con la ayuda de una almohada;
  • Coloque la cabeza y el cuello en varias posiciones para facilitar el descenso de la comida;
  • Comer en silencio en ambientes bien iluminados y tranquilos;
  • Ayude a la persona a comer lentamente, con picaduras no demasiado grandes, prestando atención a los residuos de alimentos;
  • Toser a intervalos regulares para limpiar el tracto respiratorio;
  • Evite que la persona cambie de posición durante la comida;
  • Evite dejar que la persona hable durante la comida o distraerlo.

Es necesario seguir una dieta particular que incluya el uso de alimentos y bebidas de densidad modificada, o sustancias que sirvan para espesar alimentos líquidos, como:

  • Jaleas
  • Harina;
  • Almidón;
  • Hojuelas de papa;
  • Maicena.

En el caso de que la dieta no sea suficiente, es posible recurrir al uso de suplementos alimenticios. Cuando se usan espesantes, siempre es recomendable agregarlos poco a poco porque algunos tienden a endurecerse de inmediato. Las consistencias semisólidas y semilíquidas ayudan a facilitar la deglución, reducen el riesgo de asfixia y eliminan el trabajo de masticar.

Elimine todos los alimentos que tienen doble consistencia , como minestrone, pasta en caldo, sopa de leche, alimentos fibrosos, sólidos que son difíciles de digerir , como dulces, almendras azucaradas, bizcochos, legumbres enteras. También evitar el consumo de alcohol, productos horneados, frutas secas , bayas, helado con trozos, fruta confitada, demasiado frío ec IBI que aumentan la velocidad de la deglución.

Al final de cada comida es importante:

  • Prever la limpieza de la boca para eliminar cualquier residuo de comida;
  • Limpiar la lengua para prevenir la formación de hongos e infecciones;
  • Sentarse al menos un cuarto de hora, veinte minutos.

Al no poder usar enjuagues bucales, se pueden usar pastas dentales porque se pueden tragar, en la fase de rehabilitación inicial, se pueden usar gasas estériles o cepillos de cerdas suaves, empapados en pequeñas cantidades de bicarbonato.

Tratamiento de la disfagia

Los tratamientos de rehabilitación al tragar son diferentes y varían según el trastorno y el paciente. En general, los médicos y terapeutas del habla evaluaron el cuadro clínico y prescribieron una serie de pruebas que le permiten analizar todas las etapas del proceso. La evaluación se lleva a cabo utilizando instrumentos endoscópicos para observar la boca y la garganta, durante una deglución inducida.

Si, a pesar de las estrategias de rehabilitación, el trastorno persiste, la cirugía puede ser necesaria El tratamiento basado en el ejercicio puede ser necesario para algunos pacientes para fortalecer los músculos faciales y mejorar la coordinación.

Para otros, puede ser necesario aprender a comer y usar dietas que eliminen algunos alimentos en favor de otros que son más fáciles de tragar. Por lo tanto, cada paciente tiene su propia terapia y tratamiento destinados a lograr una deglución autónoma y segura.

Remedios naturales

Los enfermos de disfagia no pueden consumir todos los alimentos de manera segura , por lo tanto, para reducir el riesgo de asfixia, puede ser necesario cambiar la consistencia de los alimentos o bebidas que consume. Cada paciente tendrá su propia terapia a seguir según las necesidades personales y la gravedad de la patología .

La disfagia se puede tratar con remedios naturales donde se asocia con trastornos como la ansiedad y la depresión que dificultan la deglución adecuada. Aquí están los principales:

  • Pasiflora: tomado como un extracto líquido, tres veces al día, 30 minutos antes de las comidas o alternativamente como una infusión con bálsamo de limón;
  • Tilia tomentosa: útil para quienes padecen ansiedad, siempre en forma de gotas antes de las comidas o antes de acostarse, con poca agua;
  • Hypericum: recomendado solo para aquellos que sufren de depresión y cuando la ansiedad ocurre con frecuencia. Tomado en gotas en la mañana para el desayuno o durante todo el día;
  • Valeriana: excelente para relajarse y dormir, eliminando cualquier fuente de ansiedad.

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