Ciencia y Peso
La Ciencia de la Nutrición y la Salúd

Los cálculos renales están formados en el tracto urinario en la forma de pequeños agregados de consistencia dura. Su aparición a menudo es causada por factores genéticos y alimentación no regulada. Muy a menudo, los cálculos renales se diagnostican mediante rayos X y no muestran características sintomáticas obvias. ¿Pero cuáles son las causas de los cálculos renales, los síntomas y los tratamientos disponibles?

Características y descripción de la patología.

Los cálculos renales se acumulan en el tracto urinario en forma de agregaciones de precipitación de los minerales en la orina. La formación de los cálculos se debe a un aumento o reducción en la concentración de calcio, fosfatos, ácido úrico y oxolato. Los cálculos renales vienen en diferentes tamaños dependiendo de la gravedad de la obstrucción que tiende a bloquear el paso del tracto urinario.

En algunos casos, los cálculos renales pueden alcanzar el tamaño de una pelota de golf. En este caso, su eliminación se lleva a cabo mediante procedimientos médicos. Los cálculos renales a menudo se producen muebles, capaz de ir a bloquear las vías urinarias y la micción. La obstrucción causada por cálculos renales puede causar infecciones urinarias, dolor severo, poner en peligro la salud de los riñones en ausencia de una intervención.

La orina contiene sustancias dentro de ellas que pueden prevenir la formación de una acumulación de agregaciones, pero en algunos casos esta funcionalidad fisiológica puede perderse, dependiendo de las sustancias presentes. Estas sustancias se dividen en macromoleculares, de origen proteico, y micromoleculares, ricos en magnesio o citrato. Sobre la base de la composición química, distinguimos diferentes tipos de cálculos renales para los cuales necesito diferentes métodos de tratamiento. Los tipos de cálculos renales se dividen en: cálcico, mixto, úrico, infeccioso y cistínico. 

Factores de riesgo

Como anunciamos anteriormente, los cálculos renales son, en la mayoría de los casos, una causa alimentaria o una predisposición genética. En promedio, la enfermedad afecta al 3% de la población mundial cada año, lo que demuestra ser uno de los trastornos más frecuentes que pueden afectar a cualquier grupo de edad.

Los factores de riesgo de los cálculos renales están representados por el sexo del sujeto, ya que los hombres tienen tres veces más posibilidades de contraer el trastorno que las mujeres.

Incluso una micción deficiente puede aumentar significativamente el riesgo de desarrollar cálculos en el tracto urinario, entre las edades de 20 y 40, causas como la deshidratación.

Un PH menor a 5, las infecciones crónicas del tracto urinario y la predisposición hereditaria se encuentran dentro de los factores de riesgo. Otros factores de riesgo incluyen abuso de drogas y vitaminas, hipertiroidismo, temporada de verano y dieta incorrecta.

Kit sintomático de cálculos renales.

¿Cuáles son los síntomas detrás de los cálculos renales? En algunas situaciones, los cálculos se diagnostican de forma completamente asintomática gracias a una radiografía realizada por terceras causas. Los síntomas más obvios son el dolor causado por la obstrucción del paso de la orina. Los cálculos renales pueden presentarse en forma móvil, acentuando el dolor y en este caso el cólico, o en forma estática con un kit sintomático reducido.

Algunas de las señales de advertencia de cálculos renales incluyen ardor al orinar y una mayor necesidad de orinar. El cólico renal puede ser particularmente dolorosa y repentina, va a golpear su lado, lo que requiere la necesidad de tratamiento analgésico o la hospitalización. Luego, el dolor en el caso de los cólicos se mueve hacia el área inguinal, irradiando también hacia los órganos genitales.

En caso de movilidad del cálculo hacia el canal urinario, los síntomas pueden progresar en una necesidad constante de orinar, náuseas , vómitos, estranguria, presencia de sangre en la orina y mal olor, pero también bloqueo urinario. 

Diagnóstico médico

Para diagnosticar cálculos renales, debe someterse a un examen médico detallado, completo con análisis y pruebas de laboratorio. La prueba de orina busca la presencia de una alteración a nivel electrolítico y cualquier rastro de sangre. Entre los otros exámenes, son necesarios la radiografía y la ecografía abdominal  para poder identificar la posición de los cálculos a lo largo del tracto urinario, pero también su tamaño. Para confirmar el diagnóstico, la urografía y la TC también pueden ser útiles.

Cálculos renales: Cuidado y tratamiento.

La mayoría de los cólicos renales se tratan con medicamentos antiespasmódicos para reducir el dolor incapacitante, combinados con tratamientos analgésicos. Sin embargo, las terapias farmacológicas no pueden tomarse durante largos períodos de tiempo, por lo que es necesario intervenir a menudo a nivel quirúrgico. Uno de los métodos más utilizados para tratar los cálculos renales es la llamada ‘inyección de agua’, que consiste en tomar medio litro, o 1 litro, de agua ligeramente mineralizada.

Esta técnica empuja la micción y estimula el escape de los cálculos o del cálculo, donde las dimensiones no parecen excesivamente pronunciadas. En casos más graves, se deben utilizar procedimientos quirúrgicos, incluida la litotricia extracorpórea, utilizando ondas de choque para romper los cálculos, indicados para dimensiones medianas / pequeñas.

La uretrorenoscopia se basa, en cambio, en la inserción de una sonda para examinar y destruir los cálculos con láser y rayos de ultrasonido. El percutánea litotricia renal permite moler la calcoloo a través de la inserción de una sonda en el lado; mientras que el tratamiento quirúrgico o es necesario en los casos más graves.

Cálculos renales y alimentación

En el caso de cálculos renales, es necesario cambiar la dieta diaria. En la mayoría de los casos, los cálculos tienden a eliminarse espontáneamente junto con la orina dentro de las primeras 48 horas, gracias a la ingesta de líquidos y analgésicos. La dieta no es el único método preventivo y curativo, sino que afecta significativamente el estado de la salud renal y la posible formación de acumulaciones en el tracto urinario.

En primer lugar, el suministro de agua es necesario en caso de cálculos renales, tratando de tomar más cantidades diarias de agua, entre 2 y 3 litros por día, ligeramente mineralizadas, según las indicaciones médicas. Las bebidas a evitar incluyen preparaciones industriales, café y licores. La dieta es diferente según la gravedad del trastorno y los casos.

En general, se recomienda aumentar la ingesta de ácido cítrico, aumentando el grado de dilución de las sales. La ingesta excesiva de carne puede aumentar el riesgo de cálculos renales ya que los excesos de proteínas favorecen la agregación de depósitos. Entre los alimentos a evitar también se encuentran las anchoas, caza, crustáceos, sardinas, anchoas, hígado y mollejas. Los alimentos más recomendados son las frutas y verduras. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *